Guatemala, carácter maya contra la adversidad
 
Los acuerdos de paz firmados en 1996 pusieron fin a 36 años de una guerra civil que había provocado 200.000 muertos y más de un millón de desplazados. Sin embargo, los responsables de estas atrocidades todavía hoy son llevados muy lentamente ante los tribunales.
A pesar de contar con buenas oportunidades en cuanto a recursos naturales, la vulnerabilidad de la población indígena y los elevados índices de desigualdad son factores que dificultan la recuperación económica de un país básicamente rural.
Los índices de analfabetismo, mortalidad infantil y desnutrición están entre los más altos de América latina. Igualmente, la esperanza de la vida está entre las más bajas y, al igual que muchos de sus vecinos, el país es azotado por el crimen organizado, el tráfico de drogas y las violentas bandas callejeras.
Recientemente dos hechos han marcado la vida de la población. La aprobación por el Congreso de EE.UU., en julio de 2005, del DR-CAFTA (Tratado de Libre Comercio entre Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica y Nicaragua, con los Estados Unidos y la República Dominicana) no ha ayudado mucho. La industria de las maquilas -empresas de subcontratación para la exportación- se ha visto diezmada por numerosos cierres o traslados a la vecina Nicaragua, donde la mano de obra es todavía más barata que en Guatemala.
Por otro lado, el huracán Stan, en octubre de 2005, dejó 650 muertos, 35.000 hogares destruidos y más de 470.000 afectados. Las graves condiciones de vulnerabilidad estructural del país hacen que este tipo de fenómenos naturales tengan un impacto enorme. Por eso, además de asistir a las víctimas en un primer momento, estamos llevando a cabo una intensa labor de prevención de emergencias.
Intermón Oxfam, presente en el país desde 1990, trabaja también en proyectos de desarrollo y comercio justo con varias organizaciones locales.

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