El mismo paro, la misma lluvia…
Corría el año 1988 y los productores del campo se movilizaban en protesta de las medidas adoptadas por el gobierno argentino. Plazas llenas, manifestaciones y reclamos estaban a la orden del día.
Veinte años después, la historia con sus más y sus menos es cíclica y por cierto, desesperanzadora. (Eso si, sin piqueteros a sueldo pagados por el Gobierno). ¿Es que los argentinos no pueden aspirar a tener otra clase dirigente? Todo en Argentina, cuando procede de sus gobernantes, merece desconfianza.
“Un viejo chiste sobre las estadísticas sirve para entender la cada vez más notoria ausencia de información confiable en la Argentina: "Las estadísticas son a un político lo mismo que un faro de luz a un borracho: lo importante no es que iluminen, sino que sirvan de apoyo".
Hablar de la situación fiscal, del gasto público y programas sociales es redundante.,
Todo el mundo sabe ya a esta altura que el gobierno argentino no es serio…No es serio un mandatario que habla de ser federal, y las provincias son las más olvidadas. Argentina no es Capital Federal.
Pero releyendo estas líneas y aburrida de esta cultura cíclica y monótona que nos ofrece “el granero del mundo”, por estos días hay una noticia que merece ser citada y puesta en relieve: la liberación de Ingrid Betancourt, la ex candidata a la Presidencia de Colombia, junto a otros catorce rehenes de las FARC.
La operación “jaque” del Ejército colombiano, a pesar de lo que muchos tintan de montaje, ha sido un éxito: y merece celebrarse. Lo demás, por hoy sobra. Hay buenas noticias en Latinoamérica.