“He conocido un grupo de ingenieros que vinieron al campo, extrajeron pequeñas muestras de tierra, y luego las analizaron minuciosamente en sus laboratorios. Al tiempo volvieron acompañados por otros hombres e instalaron una ladrillería. Arañaron la superficie de la tierra y le sacaron toda la capa fértil. La humillaron prolijamente en el pisadero, la mezclaron con otros elementos, de la zona unos y otros traídos de afuera. moldearon el amasijo, luego lo resecaron al sol y lo apilaron de a miles formando un hormiguero. El fuego completó la obra, endureciendo esta tierra fértil, desmenuzada sin identidad en una infinitud de paralelepípedos útiles para ser transportados y apilados en cualquier parte.
Cuando se agotó la tierra fértil y el paisaje mostró su rostro agrio de médano y de tosca, esos hombres levantaron el campamento y se fueron a reanudar su minería en paisajes nuevos. No creo que la nostalgia haya tenido nada que hacer en su despedida. Nada dejaban allí esos hombres que fuera obra suya”
(Mamerto Menapace, publicado en La sal de la tierra, Editorial Patria Grande.)
Hablar de América Latina es hablar de riquezas, pero también de pobreza. De diversidad cultiural, y de analfabetismo también.
Viajar por Latinoamérica es descubrir infinidad de paisajes, climas,
relieves, formas de vida, costumbres y músicas que difícilmente
encontraremos en otro punto del planeta.
Conocer
su gente es mirar al pasado , dilucidar quiénes fuimos , pero lo que
más cuesta es vislumbrar el futuro.
La bonanza es casualidad y la decadencia recurrente al hablar de nuestra región.
Tierras, recursos y gentes tán válidas con tan poco margen de acción, lleva en ocasiones, al desánimo.
Lamentablemente ser noticia en éstos últimos tiempos , para los latinoamericanos lleva un sesgo negativo.
Pero entonces, ¿todo tiempo pasado fue mejor,?
Como si fueran extraídos de un libro de García Marquez, los personajes que han forjado el pasado y presente de Latinoamérica, tienen gloria y pena de lo sucedido. Pero , y el resto de la sociedad?
Estamos mediando para abajo y ésto nos conduce irremediablemente al fracaso, La ignorancia es el peor legado para las generaciones futuras.
Existen millones de niños y adolescentes que necesitan un cambio de rumbo . En educación, sanidad , posibilidad real de incorporarse al trabajo en condiciones dignas, igualdad de género, seguridad . Y la lista sigue.
Poner bajo la lupa ésta realidad conlleva la responsabilidad de resistirnos a la inercia a la que estamos acostumbrados.
Movilizar esta “conciencia adormecida” es parte de la misión que nos lleva a crear este nuevo espacio. Porque Latinoamérica es mucho más.
Vamos a hablar de la gente , pasada, presente, y del futuro. Del mate, la zamba y el poncho. De Pinochet, Perón y Zapata. Del Che , de Castro y Maradona. De los Incas, las fiestas populares , del merengue y del candome. Y mucho más. Porque hablar de todo ello nos permiter disfrutar, rectificar- si es necesario- y crecer. Éste será nuestro aporte para intentar un cambio. Esperamos que sea bien recibido el esfuerzo. –